agosto 19, 2004

Google: All This Useless Beauty

La prensa tecnológica opera frente a los líderes del sector (Gates, Jobs, Fanning, Linus, Ellison) del mismo modo en el que los malos guionistas de Holywood dan forma a sus personajes: los estandariza bajo estereotipos repetitivos y fáciles de prever hasta volverlos inverosímiles.

Basta buscar, por ejemplo, biografías de Ellison en la Web. La inmensa mayoría de los artículos sobre el fundador de Oracle –hablo de los que se publican en los medios "serios" con periodismo profesional- dan vueltas sobre un número de características que difícilmente superen la media docena. (Y en el caso de Ellison todas basadas en este libro).

Los chicos de moda esta vez son Sergey Brin y Larry Page, fundadores de Google. Olvídelo. Si usted quiere aprender algo de ellos está perdido. Si quiere entender de qué va la historia de esta gente y en quienes están detrás de esta revolución, los medios tradicionales no van a satisfacer sus ansias.

Miles de sitios dan cuenta de la vida de esta gente y sin embargo todos caen en la misma estandarización: Larry y Sergei eran niños incomprendidos y ahora son jóvenes exitosos, LyS son brillantes pero arrogantes, LyS se conocieron universidades de prestigio, LyS odian a Microsoft, LyS odian el statu quo, LyS no llevan una vida lujosa sino que tienen vicios de lunáticos, etc. etc.

La web estállena de ejemplos y la entrevista que dieron a Playboy corona la fiesta.

No se trata enseñar a hacer el trabajo de nadie, pero muchos de los grandes medios que publican en la Web deberían replantearse qué clase de historias quieren contar y como deberían hacerlo.

Porque todo indica que mañana, cuando Google salga a bolsa, difícilmente entenderemos lo que significa que una empresa cuyo negocio se basa pco más que en un algoritmo matemático tenga una capitalización bursátil igual al PIB de varios países. En su lugar, asistiremos a otra mala representación repleta de lugares comunes.

Es una lástima que a veces Internet quiera parecerse al cine de Holywood en vez de a sí misma. Eso aporta resultados tan cutres como cuando cine independiente quiere parecerse al mal cine americano.

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